Tengo que admitirlo: siempre he odiado que me copien. Ya en el instituto evitaba a toda costa que ningún aprovechado me copiara los deberes, y ya no hablemos en los exámenes (si, mis brazos hacían de fortaleza). Parece ser que los mayores también tienen problemas con que les copien sus ideas, en especial que les copien ese nombre tan creativo que han puesto a su tienda de perfumes.

Dejándonos ya de bromas. Uno de los primeros pasos al crear una empresa o producto es darle un nombre y registrarlo en el organismo correspondiente a cada país, la OEPM en el caso de España. Como toda la burocracia en este país, registrar una marca es un proceso lento y pensado para sacarte los billetes, pero es algo por lo que todo empresario debe pasar al menos una vez en la vida.

Para registrar una marca podemos seguir dos caminos: rellenar la solicitud nosotros mismos y enviarla directamente a la Oficina Española de Patentes y Marcas, arriesgándonos a que algo sea incorrecto y perdiendo tiempo y dinero; o bien pagar una “pequeña” cantidad a una asesoría que hará todo el proceso por nosotros. Cuando yo registré mi marca Wadop opté por la segunda opción, pues como siempre me gusta decir: zapatero a sus zapatos.

Diferencias entre una marca y un nombre comercial

Antes de empezar el proceso es muy importante tener clara la diferencia entre una marca y un nombre comercial, pues la solicitud es de solo una cosa. Coloquialmente ambos términos se utilizan como si de lo mismo se tratase, no obstante en España existe un matiz, tal y como la propia OEPM comenta en su página web.

Una marca es básicamente una palabra (o conjunto de ellas), un logotipo o un conjunto de ambos que identifican un producto o servicio. Por su parte, un nombre comercial no representa ningún producto o servicio, sino que sirve para identificar las actividades de una empresa en el mercado.

El matiz que esconde la definición anterior se puede ver fácilmente con un ejemplo:

Me he comprado un iPhone 7.

En el caso anterior estamos hablando de una marca, pues nos referimos a un producto en concreto.

Me he comprado un móvil de Apple.

En este caso “Apple” identifica a la empresa, se trata entonces de un nombre comercial.

Hay muchos países en los que este matiz no existe y únicamente se registran marcas. Ante la duda de qué debemos registrar, siempre es mejor optar por marcas. Hay que añadir que, aunque optemos por registrar una u otra cosa, siempre podremos evitar que otras personas registren cualquiera de las dos cosas.

Clasificación de Niza

Tanto las marcas como los nombres comerciales se deben registrar en una (o varias) clase de la clasificación de Niza. El objetivo de esta clasificación es la describir la naturaleza de los productos o servicios registrados, pudiendo elegir entre 34 clases de productos y 11 de servicios.

Como se explica más adelante, las tasas a pagar serán mayores contra más clases queramos asociar a nuestra marca o nombre comercial. Es por eso que tampoco tiene mucho sentido registrar una marca dedicada a la venta de perfumes en la clase 13 (armas de fuego), pues no tendría impacto en nuestro negocio, ¿o si?

En el caso de utilizar una asesoría ellos mismos nos guiarán en la elección de las clases más adecuadas para nuestro producto o servicio. Hay que andarse con mil ojos, pues su comisión será más alta contra mayor número registremos, por lo que siempre es interesante echarle un ojo a la lista oficial y no dejar que nos engañen.

Comprobación de marcas (y nombres comerciales) ya registrados

Un paso importante a la hora de realizar la solicitud es comprobar que esa misma marca no esté ya registrada, pues si esto es así perderemos nuestro tiempo y dinero.

La propia OEPM nos da varias herramientas para ello, mi favorita es esta. Su funcionamiento es muy sencillo, simplemente debemos introducir en la casilla correspondiente la palabra (o palabras) que queremos buscar y la herramienta nos dará una lista con todos los marcas y nombres comerciales ya existentes en la base de datos.

Por su parte, esta otra herramienta nos permite buscar marcas cuyo logotipo tenga un elemento en cuestión. El funcionamiento es totalmente intuitivo y no requiere de una explicación adicional, simplemente recordar que al igual que no podemos copiar nombres, tampoco podemos copiar logotipos.

¿Cuánto cuesta registrar una marca?

Como hemos dicho anteriormente, el precio de registrar una marca variará entre si optamos por enviar la solicitud nosotros mismos o si contratamos a una asesoría especializada.

A día de hoy, la tasa asociada a realizar una solicitud de marca o nombre comercial en una sola clase es de 144,58€. Si realizamos el trámite telemáticamente esta tasa se rebaja un 15%, hasta los 122,89€. Por cada clase adicional que registremos el precio será de 93,66€ (79,61€ en el caso de solicitud telemática).

Si optamos por contratar una asesoría el precio dependerá de cada una. En mi caso, yo utilicé QuickPatent.es, cuyo precio final fue de 290€ por todo el proceso. En el caso de esta empresa, el pago se divide en dos partes:

  • Se abonan en primer lugar 165€ por clase, rellenas un formulario con los datos de la marca y ellos realizan la solicitud.
  • Una vez la marca ha sido concedida, te exigen el pago de 125€ más (por clase) antes de enviarte el comprobante conforme la marca ya es tuya.

Como podemos ver, las asesorías en general se llevan una comisión de unos 150€ por el proceso. Hay que mencionar también el precio anterior incluye vigilancia de marca, es decir, que ellos se encargan de procurar que nadie registre un nombre que pueda entrar en conflicto con el tuyo realizando las apelaciones pertinentes en caso que eso ocurra.

¿Cúanto tiempo tendré mi marca?

Una vez adjudicada la marca (o nombre comercial), ésta estará protegida durante los próximos 10 años.

¿Qué sucede una vez mi marca ha caducado?

Puedes prolongar la adjudicación de manera indefinida siempre y cuando se realicen las pertinentes solicitudes y se paguen las tasas pertinentes. Las asesorías suelen encargarse de este proceso.